Málaga: Base Naval Accidental

Luis Miguel Cerdera Jiménez
La Base naval de Málaga en los primeros meses de la Guerra Civil Española merece un estudio unitario e independiente. La acogida en sus aguas de la mayoría de los buques de guerra que quedaron a favor del Gobierno da prueba de su importancia estratégica. El lector tiene en sus manos una cronología de los sucesos más relevantes y otros inéditos que se suceden en la Base y en su hermanada ciudad de Málaga desde el 18 de julio de 1936 hasta que abandonada a su suerte cayó en poder de las tropas sublevadas el 8 de febrero de 1937. Constan las entradas y salidas de los buques de guerra y mercantes, tanto extranjeros como españoles, asimismo se recogen los 70 ataques aéreos que tuvieron lugar durante los siete meses que la ciudad y su base naval se mantuvieron en poder del Gobierno Republicano.
Incluyo los días de las muertes y los nombres de los fallecidos a consecuencia de las bombas, también se recogen los nombres de los marinos fusilados. Además, se realiza una descripción de los daños ocasionados en el puerto, en los buques y en las calles e inmuebles afectados por los bombardeos más cruentos. Se recogen pormenorizadamente los hundimientos del submarino B-5 y C-3, destructor Almirante Ferrándiz, guardacostas Uad Lucas, Uad Muluya, patrullera I-5 y del mercante Delfín, aportando datos inéditos recogidos del Archivo General de Marina Álvaro de Bazán. Se transcriben las innumerables comunicaciones y peticiones de ayuda que desde la Jefatura de la Base se enviaron a las autoridades republicanas para intentar conseguir una ayuda naval que no llegó.
Esta es la historia de unos hombres que a pesar de las innumerables adversidades, mantuvieron en digno nombre el puesto militar que la Marina republicana les había encomendado en Málaga, todos merecen nuestro respeto, destacando entre ellos a dos excelentes marinos: Baudilio Sanmartín García (Jefe de la Base), por su trayectoria durante toda la contienda y por haber ejercido su puesto en Málaga con total dignidad hasta el último momento y Remigio Verdía Jolí (Jefe de la flota submarina), por su gran preparación y por el cargo militar de enorme responsabilidad que le confió la República.

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