Cambio de era

El individuo se veía conduciendo un coche, atropellaba a una persona en un lugar solitario, con la seguridad de que nadie lo había visto: convencido de que no había testigos, mostraba lo que su puro instinto le indicaba. Ahí todas las conexiones se sincronizaban recogiendo datos, lo que sentía, si dudaba un poco, si dudaba mucho, si paraba sin dudar, si huía, etc. Cada conexión cubría una sensación dando una información exacta de lo que haría, de cómo se comportaría esa persona de verse en esa situación en la realidad. Tenía programadas veintiuna situaciones simuladas: con lo que quien se sometiese a esa prueba estaría enseñando su alma como quien enseña las manos.

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