José María Arroyo Díaz

Sus primeras experiencias sociales con otros niños tuvieron lugar en la escuela, donde empezó a escribir con lápiz y, más tarde, con tinta, cargando la pluma en el tintero colocado en el pupitre. Recuerda, en la clase de Matemáticas, el estudio del teorema de Pitágoras y, en la asignatura de Geografía, hablar con el mapa mudo. También vivió los juegos de la calle; allí, sin saberlo, comenzaron las primeras transacciones comerciales: «Hoy he perdido —o ganado— una canica». Así fueron sucediéndose otros acontecimientos, como la amistad, el trabajo, la enfermedad, etc.

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