El mito del big bang

El mito del big bang

El Mito del Big Bang es la absurda creencia de que el pavoroso horizonte físico que se manifiesta en derredor, con carácter absolutamente impremeditado, procede de la ensoñación pensante que obra en nuestro interior. Pero en realidad es lo contrario. El universo es siempre y solo el abrumador sistema de realidades en que usted, potencial lector, figura instaurado como realidad personal; realidades que están afirmando su presencia entre sí según aquello que les está pasando. No hay otro universo que éste. El pretendido y pretencioso Big Bang, de que todo procede, es en realidad el propio universo físico, el inabarcable sistema de realidades actuales, él en su nuda realidad actual, pero dando paso, por conducto de “su” criatura personal, a la idea, sólo a la idea, de que por su carácter variable o evolvente se estructuró de otro  [Ver más...]

Características papel.

ISBN/13: 9788418503658
Número de páginas: 262
Tamaño: 150X210
Precio: 15.00€

Disponible en papel 15.00 €

Disponible en eBook.

José Rayo Caja

Es sabido que biografía se diferencia de autobiografía en que los hechos de la vida de alguien pueden ser descritos de modo abstracto o desde dentro, en función del significado que cobran para quien los protagoniza. No dice gran cosa la biografía de un experto en Filatelia si deseó fervientemente ser herrero. Con frecuencia suelen ser la tapadera de la auténtica biografía, el mascarón de proa que encubre nuestra auténtica vocación, oculta a ojos de los demás, pero evidente ante uno mismo, el tribunal inapelable al que es imposible engañar. Por ello, toda auténtica biografía es siempre confesión personal. Me confieso: vine al mundo en 1950 en Madrid, el día de los Santos Inocentes. Hice el Bachillerato en el colegio de jesuitas de Chamartín. Me licencié como ingeniero del ICAI. Durante 5 años hice un periplo laboral por diversas empresas, los suficientes para averiguar que aquello significaba enterrarse en vida. Y a los 26 años tomé la gran decisión, con intencionada determinación: opositar a funcionario del Estado con la única finalidad de tener el máximo tiempo libre para la vida personal, a sabiendas de que sería su tapadera. Elegí deliberadamente una existencia de apariencia anodina, un quehacer indeciblemente banal y tedioso, pero al tiempo magnífico para no tener que renunciar a uno mismo. Qué delicia dejar pasar a todos sin nada ni nadie que perturbara mi ánimo, con toda la tranquilidad necesaria para poder instruirme con los mejores y entregarme resueltamente a mis pensamientos. Nunca ha sido mi intención escribir libros, hoy abundantes como hormigas. Pero considero en cierto modo que estoy obligado a dar a conocer el resultado de mis meditaciones. No contienen otra atadura que no sea la búsqueda de la verdad.