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Convivencia con la pintura y el verso

Convivencia con la pintura y el verso

El libro de Convivencias
con la Pintura y el Verso
ha tenido la influencia
de cuadros de un universo
de maestros de excelencia
que un jubilado perverso,
empleando su paciencia,
quiso que hablaran en verso
introduciendo presencias
de familiares diversos.

Contemplando esas pinturas
con tiempo y observación
surgió la chispa oportuna
que aportó la inspiración
para una estrofa de hechura
que ha captado así el autor
componiendo su escritura
con más o menos humor.

Características Papel

ISBN/13: 9788417004033
Número de páginas: 220
Tamaño: 150X210
Precio: 19.00€

Disponible en papel 19.00 €

Disponible en eBook

Manuel González Sánchez

Manuel González Sánchez

Nacido en Madrid, mes y medio antes de finalizar 1939, Manuel González es el segundo varón en el seno de una familia numerosa que, una vez constituida, tuvo a bien instalar su residencia en la estrecha calle de Campomanes, muy cercana a los jardines de la espléndida Plaza de Oriente. Sin hacer una biografía privada, que no es el caso, su actividad profesional después de aquellos lejanos estudios realizados ha estado siempre vinculada con la Ingeniería en el desarrollo y gestión de proyectos para la definición del equipamiento eléctrico que interviene en la construcción y funcionamiento de las centrales de producción de energía eléctrica. Aunque esta especialidad técnica contraste con esa otra noble y prolifera cultura literaria, Manuel siempre ha añorado aquellos tiempos pasados del bachillerato en los que se leían los versos de los clásicos en la asignatura de Literatura. Una vez alcanzada su jubilación y siendo contrario al ocio improductivo, dedicó gran tiempo en conseguir a través de Internet multitud de cuadros de diversos pintores a los que suplantaba los rostros de los retratados por otros de sus familiares o de él mismo, aplicando un programa de tratamiento de imágenes. Tiempo después, continuando con experimentar nuevas experiencias, se le ocurrió que aquellos elaborados cuadros podrían expresarse con sencillos versos que, con un cierto aliño de humor, cumplieran otro atractivo. Y habiendo llegado a la cifra de cien composiciones y a pesar de la tardía ocurrencia, tuvo entonces la "osada" decisión de editar con ellas su primer libro: Convivencias con la pintura y el verso.

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