Caprichos Goyescos I
Ricardo López Ruiz
Aquí se dan cita 50 relatos que no guardan ningún tipo de orden temporal ni argumental y todos ellos son independientes entre sí. Basta con que abra el libro por cualquier página y se lance a leer, sin mayor preámbulo. Así pues, estimado lector, no lo dude, cómprelo y láncese a disfrutar de una feliz y confortable aventura.
Dicen que Borges también habría pasado por aquellas calles, por Maipú con Tucumán. Hermanarse con el genio por un instante. Caminar por esas veredas del microcentro bonaerense atestadas de gente. Sentirse diluido en la marea humana de Florida, en la ida y venida hacia ninguna parte, en el camino innegable hacia lo que somos. Ser nada aunque seamos polvo. Querer conservar lo que queremos y tomar conciencia de que no nos pertenece. Sentir cómo la vida dispara al centro y a quemarropa. Correr para sentirse vivo, vivir para detener el tiempo. Ver que las agujas siguen su marcha. Ver que la multitud se revuelve contra su destino. Ir y volver, y ver que sólo cambiaron las caras y que la humanidad no descansa y continúa su curso. Descubrir que la única forma de no irse es convertirse en polvo, en adobe de chabola, en losa de vereda o en piedra de palacio...
- Género
- Cuentos
- Año
- 2015
- Páginas
- 142
- Encuadernación
- Tapa Blanda
- Dimensiones
- 150 × 210 mm
- Precio (papel)
- 14,70 €
- Precio (ebook)
- 5 €
- ISBN
- 9788416611874

Sobre Ricardo López Ruiz
La vida quiso situarnos en la Ribera de Navarra, entre campos fértiles bien regados y bien trabajados. Allí nacimos en Tudela cuando el Caudillo todavía estaba en pie, allá por finales de los años 60. Allí crecimos y jugamos en nuestra infancia y adolescencia en un hermoso pueblo llamado Villafranca (también dicho la antigua Alesves). Después tuvimos ocasión de ampliar formación y horizontes. Y también de traspasar fronteras. En Filadelfia vimos que un hombre puede ser polvo o puede no ser nada. En Francia descubrimos que París siempre será la ciudad de la luz y del amor. En Argentina nos desmelenamos en el microcentro bonaerense, pues al fin y al cabo la vida no vale más allá de un tango. Entremedio también hicimos algo de Ciencia. Y así se nos fue y así gastamos parte de nuestra juventud. Ahora seguimos paseando por las orillas del Ebro y sus afluentes, entre Aragón y Navarra, encantados de poder compartir con ustedes este librito, que no es más que un pequeño trozo de mi corto caminar y un producto de mi particular visión, irónica, de la realidad, posiblemente de nuestra realidad.
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