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Correción y revisión

Tu texto, tu historia, tu novela es el fiel espejo de tu personalidad. Es tu presentación como escritor para aquel lector que aún no te conozca y lo último que quieres es que se lleve una pobre impresión de ti. Un escritor no siempre puede resolver problemas gramaticales a los que les pone a prueba su obra. Por ello, Punto Rojo Libros pone a disposición de sus autores el servicio de corrección gramatical, estilística y valoración de la obra. Nuestro empeño es que tu libro sea el éxito que esperas y por eso te ofrecemos una visión externa.

Desde nuestro departamento establecemos una corrección pormenorizada verificando la ortografía, la gramática, la puntuación y la redacción de tu manuscrito. El grado de profesionalidad de nuestro departamento nos permite revisar sus textos en otros idiomas como el inglés, francés e italiano.

Igualmente, nuestra revisión se detiene en puntos como la corrección del texto traducido desde la perspectiva del estilo del mismo, la coherencia y la semántica. La entrega del manuscrito debe ser el primer borrador y en cualquier formato.

Dentro de las etapas de la creación de la obra, la corrección y revisión cobra un sentido esencial ya que hay que dedicarle mucha atención. Desde la primera copia hasta el libro final se producen muchos cambios. Estamos hablando de una fase donde se le saca todo el jugo a la obra, donde se liman todas las aristas que sobran del texto.

Cuando se separa un tiempo de la obra, para posteriormente retomar su corrección, es cuando el escritor encuentra pequeños errores que hacen que esta brille. Y para que se produzca ese brillo siempre se necesita de la aportación de un corrector que posibilite soluciones a los contratiempos que puedan aparecer. El corrector no es una figura que cambie el camino de la obra, solo se limitará a mejorar aquello que no esté correcto.

La visión del escritor en esta fase debe ser amplia y no entender la crítica como un ataque a sus palabras. Debe entender que toda opinión externa sobre su manuscrito se realiza para mejorarlo y darle forma, incluso para salir enriquecido como escritor de este proceso.

No debe estancarse en un cierto inmovilismo del texto que le lleven a no trasladar partes o capítulos del mismo. Que el gusto por un determinado léxico le impida el uso de otro. La mente en este apartado tiene que ser abierta y absorbente como una bayeta.