Amanece en la cumbre
Diario de un montañero
Vicente García Rodríguez
Amanece en la cumbre es un conjunto de vivencias, anécdotas y recuerdos de toda una vida recorriendo la isla de Gran Canaria y otras de nuestro archipiélago, visitando sus pueblos y montañas, que Vicente García recopiló durante mucho tiempo, desde su juventud hasta poco antes de dejarnos el día de Reyes de 2017. El libro es una colección de relatos cortos, sin pretensiones literarias, sencillo, tal y como era él, donde nos refleja desde la sensación que le produce un amanecer en el pinar, hasta la dura y laboriosa vida de los guardas forestales y de la gente que, en los caseríos cumbreros de nuestra isla, se dedicaban a cuidar tierra y ganado.
- Género
- Escalada y montañismo
- Año
- 2020
- Páginas
- 140
- Encuadernación
- Tapa Blanda
- Dimensiones
- 150 × 210 mm
- Precio (papel)
- 14,70 €
- Precio (ebook)
- 6 €
- ISBN
- 9788418574689

Sobre Vicente García Rodríguez
Biografía Vicente García Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1933 – 2017), montañero, nadador, profesor de guitarra clásica, fotógrafo de paisajes (la foto de la portada tiene un 1º premio en un concurso fotográfico regional) entre otras aficiones, fue miembro fundador del Grupo Montañero de Gran Canaria, allá por los inicios de los años 50. La natación fue otra de sus grandes pasiones, donde sus recuerdos y escritos darían para otro libro. Junto con su hermano Juan y otros amigos playeros, fueron los pioneros de las travesías a nado, siendo la más conocida la de la Playa de Las Canteras. Se repartía por partes iguales entre las nadadas y los recorridos montañeros, y en sus últimos años fue componente del Grupo Tabaiba, al que aportó su sabiduría musical, aparte de temas y canciones para su repertorio. Lector empedernido de libros de aventuras y navegantes solitarios, organizaba para sus cuatro nietas el juego de la búsqueda del tesoro, en el jardín de su casa de Las Meleguinas, con la ayuda de su compañera de vida y de montaña, Concha Acosta. Llevaba unos años queriendo publicar estas sencillas historias, pero no llegó a tiempo. Él las dejó ordenadas y clasificadas, y como buen aventurero, amarradas con una soga de cáñamo bien trenzada, por si llegaba el momento que vieran la luz. El último tesoro del juego del pirata.
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