La iguana panza arriba

La iguana panza arriba

¡Qué se iban a imaginar, que en su vacación, estos jóvenes valientes, sobrevivirían sin la Internet! ¡Vivieron experiencias inolvidables en la naturaleza, curiosas e interesantes que les abrirían los ojos y el alma para cuidarla. Sucedió algo muy especial, que posiblemente no lo volverían a ver jamás, aunque pasaran mil años y esa es la verdad!

Disponible en eBook.

DM Masey-Mena

DM Masey-Mena

En su vida, ha hecho lo que otros le dijeron, que sería bueno, que hiciera y lo hizo. Quiso dedicarse a la pintura, pero eso no era, lo que querían, que hiciera. Quiso dedicarse al baile, pero pensaron que no podría encontrar trabajo. Quiso volar pero le dijeron que era muy peligroso. Se dio cuenta muy pronto, que la estrategia era obedecer, para no tener problemas. Los que no obedecían iban en contra de la corriente y se ponían en una situación de riesgo, asegurándole, que no valía la pena ni intentarlo. Fue a un colegio religioso y obedeció todo el tiempo y así todos parecían estar felices. Ingresó a la Facultad de Medicina, siguiendo el consejo de los que parecían saber que era lo mejor. Estudió y trabajó hasta el agotamiento. Siempre obedeció siguiendo las normas estrictamente establecidas. Nunca cuestionó nada, aunque lo que veía le pareciera controversial. Vio cosas que nadie ha visto e hizo cosas que nadie ha hecho. Se casó y tuvo tres hijos, que fueron el mejor regalo, que pudo haber recibido. Los ha amado con un amor profundo, más que a su propia vida. Sus pensamientos y toda su energía la concentró en ellos. Los educó de tal manera, que tenían que ser obedientes, porque así no iban a tener problemas pensó; «hasta que se despertó, como de una pesadilla y se percató, que estaba haciendo lo mismo con ellos». Se fue a otro país para especializarse y siguió obedeciendo, aunque veía cosas, con las que no estaba de acuerdo. Los hijos se revelaron y le hicieron ver que uno, puede decidir por sí mismo y cuestionarlo todo. Inesperadamente sus hijos resultaron ser sus mejores maestros. Con la amenaza de una guerra civil para proteger a sus hijos se fue. Estudió Psicología, siguiendo el consejo de una experta en educación. Se convenció pensando, que su inglés mejoraría a nivel universitario y así podría discutir política y de paso tal vez poder entender a su pareja, pero era Psicología experimental. Impartió clases de español a ingleses de todos los niveles, pero sobre todo a los avanzados, quienes le tienen un miedo irracional al subjuntivo, aunque posiblemente nunca lo tuvieran que utilizar para comunicarse. Estudió Mercadeo, pues le aconsejaron aprender a manejar los términos, para dar clases de español a los estudiantes de la especialidad en la Universidad. Se fue de vacaciones con sus hijos, que se regresaron a seguir sus estudios. Se quedó en otro país, en otro continente, obedeciendo a su médico general. Se percató que su matrimonio no era normal, realmente nunca supo, cómo debería de ser; no hay un manual de instrucciones, se divorció. Trabajó en el Hospital de Maternidad, en el Departamento de Educación Médica Continua, organizando conferencias para todo el personal. Coordinó el Departamento de Bienestar Universitario de la Universidad Nacional. Realizó cambios para agilizar procesos. Organizó y diseño cursos motivadores de orientación, para estudiantes con el propósito de que lograran la excelencia. Lo mismo tuvo que hacer con los miembros del Sindicato. Trabajó con el Ministerio de Educación, en el programa de Bienestar Magisterial, para promover la salud de los maestros. Organizó un programa en la Televisión educativa, para que los conocimientos de Medicina Preventiva, se transmitieran a los niños y niñas de las escuelas y a sus familias de todo el país. Se sabe que la Medicina Preventiva es mas barata que la Medicina Curativa. Contribuyó en la elaboración de las Normas de la Calidad de la Educación, para los estudiantes universitarios, como requisito indispensable, para que una institución, pueda registrarse como una Universidad. Trabajó en un Centro de atención al cliente como especialista en inglés y español donde aprendió a contestar el teléfono, leyendo un guion con preguntas y respuestas elaborado, por la compañía. Así ha seguido obedeciendo los consejos, de los que parecían saber más. Hasta que una vez más despertó de ese sueño profundo y dijo: —¡Voy a escribir un libro de aventuras para adolescentes, porque me da mi real y santa gana! Todos se sorprendieron de su rebeldía nunca antes vista y causó gran consternación entre los que parecían saber más.